Ladino cuarteto muéstrase en vivo entregándose a público invisible Fantasma sonoro de lo vivido les trae canciones con tono altivo Hoy vamos a tocar sus corazones Atiéndannos "con pacientes oídos" *
En el último video del youtuber
musical Alvinsch, se cuestiona por qué ya no se escucha música triste.
Acá unos pensamientos que
parten de esta pregunta:
La música triste arrejunta
neones de ciudad postindustrial con solitarios parajes bucólicos y le grita a
los oyentes: “esto es en lo que ustedes se han convertido”.
Música es lo que hace vibrar
algo que no podemos ver vibrar adentro. Así pues, quien se siente vibrar con
música triste, tendrá que admitir que está triste, lo cual hoy por hoy, está
mal visto.
En un país que ya no existe,
producto de la reorganización geopolítica de inicios del siglo XX, era un
crimen no tener LPs que recordaran una lluvia un jueves de octubre a las 5:30
de la tarde.
Ahora un testimonio: “Hacer
una canción tremendamente triste fue mi sueño desde los 14 años. Quería
arrebatarle pucheros a jovencitas en cuartos oscuros cada vez que escucharan mi
guitarra.”
Escuchar música triste es educación
emocional.
Escuchar música triste es ser
desobedientes.
Escuchar música triste es un
gusto adquirido tanto como lo es hablar.
La música triste me permite
saber qué se siente ser un detective en una ciudad gringa del futuro.
La música triste me permite
saber qué se siente ser una ensimismada habitante del Amazonas precolombino.
La música triste fue la
ventana que los 7 sabios abrieron y olvidaron cerrar.
El viernes 20 de Julio del año 2018, a las 9pm , en Jardín-Antioquia, nacieron las siguientes líneas: Llegamos a tu casa, bien vestidos, todos sonrisa. Nos bajamos la primera botella de vino... Todo está bien. Palabras sagaces salen sin pensarlo; ser cool no era tan difícil como lo pintaban. Hasta que la mirada comienza a extraviarse, las ideas, desdibujarse. Vamos cayendo sin saberlo. Vamos dejando de entendernos.
* * *
En la copa se puede encontrar al espíritu amable que brinda ligereza y gracia al discurso. Pero allí mismo está agazapada la pesadez de los sentidos nublados. Pensando en esto, durante cierto periodo del 2018, tratamos de prescindir de cualquier estímulo etílico. Llegamos a tal punto que , incluso, renunciamos al café.
Sobra decir que, si bien fue un experimento que duró poco, aún no sabemos si por la fuerza del llamado de la botella o por nuestro propio hastío, no fue en vano. Hoy, por ejemplo, podemos nombrar las calles que nos llevaron a esos arrabales donde nos escampamos; tienen nombre de mujer. ...Es que ella trae consigo el vacío de mis abismos… no es que sea alcohólico...
Nos hallamos ante una formidable tarea: Ser acogidos en oídos y almas a la vez. Titubear nunca ante el sonido del trueno vistoso sobre el que montan los hijos del oro. Apaciguar corazones sangrantes con la delicada caricia sónica que nos otorgó la providencia. Hacernos erigir un templo secreto en las habitaciones adolescentes y, más adelante, en fabulosas vitrinas. Cantar a nuestras anchas e instarlos a ustedes a lo mismo.